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Poster tipográfico de la fuente Gabardina del diseñador gráfico freelance: deFharo

Horóscopo celta

CEDRO

(9/2 al 18/2) y (14/8 al 23/8)


Cedro: Optimista

Símbolo del arte y la religión. El nativo cedro es impaciente pero perseverante para alcanzar sus metas. Su exótica belleza le hace un tanto arrogante. Su salud es excelente. Y no se desanima ante los obstáculos. Los invernales son inconstantes en el amor; y los estivales piensan más en su carrera que en su pareja. Ambos esperan mucho antes de comprometerse. Triunfan como ejecutivos. Color: Verde Turquesa.

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La iniciación del mago

En ninguna sociedad humana, por arcaica que pueda parecer­nos, ninguna persona puede convertirse en mago de un día para otro, sino que está previsto un proceso de aprendizaje largo y cansado, durante el cual el aspirante tiene que ser atendido por un maestro preparado que lo guíe en todo momento supervi­sando sus progresos y errores.
Este proceso provoca un cambio tan radical en la personali­dad

, que las civilizaciones primitivas veían en él la muerte del as­pirante, el desmembramiento de su cuerpo y su reconstitución por obra de los espíritus.
Sin llegar a tanto, también yo aconsejo emprender este pro­ceso de renovación a través de una serie de ejercicios preliminares, que tendrían que realizarse antes de empezar el verdadero curso.

Estrella de David en la mano de un magoLa primera serie de ejercicios tiene precisamente la finalidad de reforzar la voluntad. Tal vez alguien pueda encontrar ridículo este consejo, pensando de forma errónea que el deseo es una ac­ción espontánea y, por lo tanto, fácil de llevar a cabo.
Ciertamente, es muy fácil decir: «Quiero un automóvil y como tengo el dinero necesario voy a comprarlo ahora mismo».
Tenemos las ganas de hacerlo, poseemos los medios para rea­lizarlo: nada nos parece más fácil. Pero intentemos imaginar lo que tendríamos que hacer si, por ejemplo, no tuviéramos toda la cantidad de dinero necesaria.
Para empezar, tendríamos dos posibilidades: o renunciamos a nuestro sueño o intentamos ahorrar un poco más para alcanzar nuestro objetivo. En ambos casos tendríamos que hacer algunos sacrificios.
Y lo conseguiríamos sólo si nuestro deseo fuera realmente firme, es decir, si nuestra voluntad fuera capaz de superar cual­quier fatiga. ¿Pero cómo es posible aprender a desear?
Pereza y olvido son enemigos jurados de la voluntad y, por lo tanto, son los primeros obstáculos que deben eliminarse.
Hemos de tener en cuenta que a medida que nos vayamos preocupando más de nuestro objetivo, más iremos acumulando en nosotros mismos las fuerzas necesarias para alcanzarlo.

Las prácticas que en apariencia son más insignificantes, que podrían parecernos extrañas y alejadas de lo que nos hemos pre­fijado, son al contrario muy importantes; lo esencial es llevarlas hacia delante con perseverancia y fe. Sólo de esta forma se vuel­ven instrumentos importantísimos, porque educan, ejercen y di­rigen la voluntad.
Además, es necesario subrayar el hecho de que para poder realizar una acción es indispensable creer que se puede transfor­mar enseguida esta certidumbre en acción.
Para aventurarnos en el mundo mágico debemos enseguida imponernos unas reglas de vida simples y ordenadas, obvia­mente respetando siempre nuestros biorritmos naturales y nues­tras exigencias diarias.
Estas son las reglas que deben seguirse en todo momento:
Debemos habituarnos a levantarnos cada día a la misma hora y empezar el día con este pequeño ejercicio de respiración:

— relajados, en posición supina y manteniendo los ojos cerra­dos, inspiraremos lentamente por la nariz, procurando rete­ner la respiración durante unos segundos y espirar luego por la boca, esforzándonos por bajar lo más posible el diafragma;
— contendremos la respiración durante unos instantes y repeti­remos la operación cinco veces;
— nos levantaremos y, sea cual sea el tiempo atmosférico, abri­remos la ventana;
— permaneceremos en posición erecta y acercaremos el pie de­recho hasta que toque nuestra pantorrilla izquierda (en el caso de que la persona que lo practique sea zurda, realizará el ejercicio al revés);
— levantaremos ahora los brazos por encima de la cabeza, de manera que las palmas de las manos se toquen; de esta forma habremos formado una especie de antena catalizadora que nos pondrá en contacto directo con las fuerzas de la natura­leza; al cabo de unos instantes bajaremos los brazos y empe­zaremos con nuestra jornada.

Debemos tener cuidado y ser limpios, vestirnos de forma or­denada y mantener en cada situación un comportamiento edu­cado.
Cada día tenemos que dedicar por lo menos un cuarto de hora a nosotros mismos, aislándonos en un lugar adecuado para po­der realizar ejercicios de concentración y meditación.
Ordenación de un caballero por parte del rey que sostiene en la mano izquierda la estrella de David. La imagen simboliza la iniciación del adepto por parte del maestro

  • Es aconsejable mantener una especie de diario en el que ano­taremos con mucho cuidado nuestros pensamientos, nuestros sueños, los pequeños o grandes cambios que podremos notar en nosotros mismos, los errores que hemos cometido y nuestras vic­torias.
  • Por la noche, antes de ir a dormir, tenemos que realizar de nuevo el ejercicio de respiración que hemos descrito antes y es­forzarnos luego por repasar mentalmente todo lo que ha acae­cido a lo largo de nuestra jornada de forma destacada, procu­rando juzgar las acciones realizadas con imparcialidad.
  • Debemos ser muy discretos (se trata de una regla muy impor­tante): tenemos que obligarnos a no hablar con nadie de lo que estamos haciendo y estoy convencida que para muchas personas esto será un desafío notable, pero indispensable y enriquecedor.
  • Con el tiempo, también tendremos que cambiar nuestro com­portamiento con la gente que nos encontremos, procurando ser cordiales y respetuosos con todo el mundo, sin dejarnos absor­ber demasiado por las pasiones de los demás. El gran mago es el que sabe comprender cada situación sin dejarse llevar por senti­mentalismos peligrosos que no le permitirían mantener la distan­cia necesaria y la lucidez mental indispensable para trabajar bien.
  • Finalmente, debemos encontrar una manera personal de prac­ticar estos ejercicios. La repetición de una acción cualquiera que no estamos acostumbrados a cumplir y que quizá nos moleste un poco constituirá un entrenamiento de la voluntad. Podríamos, por ejemplo, beber un vaso de agua cada mañana antes de le­vantarnos (si somos de los que beben demasiado poco), hacer gimnasia si somos perezosos, etc. Lo esencial es que seamos per­severantes y que recordemos en cada momento que con este sis­tema estamos construyendo nuestra «voluntad mágica».