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Poster tipográfico de la fuente Gabardina del diseñador gráfico freelance: deFharo

Horóscopo celta

AVELLANO

(22/3 al 31/3) y (24/9 al 3/10)



Avellano: Original

Emblema de las ciencias. Sus ramas sirven en radiestesia para hallar agua. El nativo de este signo brilla por su inteligencia lógica e intuitiva a la vez. Los de primavera son apasionados e inconstantes en el amor. Los otoñales son más fieles, generosos y serviciales. Es buen amigo pero no aguanta exigencias. Hábil en las relaciones públicas, es un excelente diplomático o político. Color: Marrón.
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¿La mágia se puede aprender?

Pero cada mago, después de haber iniciado el propio camino de conocimiento, debe desarrollar por su cuenta las diferentes técnicas que haya aprendido y hacerlas suyas para levantar el vuelo; de otro modo todo lo que ha aprendido no tendrá nin­guna validez.
Forma parte precisamente de la esencia de la propia magia implicar no sólo la inteligencia dedo adeptos,

sino también toda una serie de otros aspectos de la personalidad, entre los que so­bresale de forma particular la voluntad, que es el motor necesa­rio para hacer real el conocimiento mágico. El entrenamiento de la voluntad constituye una parte esencial de la preparación y mantenimiento de las fuerzas de cada mago, junto con el estudio y la acumulación de saberes teóricos.

MagoNo quiero alargarme sobre este concepto tan elemental por­que más adelante encontraremos todas las explicaciones y, sobre todo, los ejercicios más idóneos para reforzar la mente y la voluntad. Aquí será suficiente pre­cisar que debe tratarse de un entrenamiento constante y serio, orientado a interiorizar los conocimientos personales de cada uno. Quienes deseen acceder a la dimensión mágica deberán comportarse como si fueran deportistas profesionales, habitua­dos a realizar todos los ejercicios propios de su especialidad con gran naturalidad, como si se tratase de algo que perteneciera a su propia esencia, y no estuviera obligado por órdenes o demandas externas, que provocan únicamente actitudes mecánicas.

También desde este punto de vista la diferencia entre el mago y el científico es muy profunda: este último, de hecho, no tiene que realizar realmente un trabajo de preparación sobre sí mismo, sino que sólo debe estudiar y aprender métodos, crite­rios, técnicas y nociones. El trabajo que se exige a quienes de­sean aprender magia, en cambio, proporciona al adepto que no se pierde por el camino un notable crecimiento interior, compa­rable con el que se obtiene con otras disciplinas mentales o mís­ticas, como por ejemplo el yoga.
En este sentido, se puede decir que la magia se realiza en el propio mago y que sus manifestaciones externas no son más que emanaciones de esta primera y fundamental «obra» realizada en la personalidad del mago.

Pero la magia es sobre todo, como ya he repetido, un cono­cimiento profundo de la realidad, tanto la visible como la invisi­ble. Nadie puede considerarse brujo sólo por conocer algunas reglas o porque tiene una cierta idea de algunos rituales más o menos efectivos.
Concluyo recordando que para llegar al conocimiento má­gico es necesario poseer cuatro cualidades fundamentales: la in­teligencia iluminada por el estudio, la audacia intelectual, la vo­luntad inflexible y la discreción.
Saber, osar, desear y callar son los cuatro verbos que descri­ben, con una fórmula fácil de recordar, el comportamiento que se debe mantener en todo momento y lugar para practicar la ma­gia de la manera más correcta posible. No debemos creer que el aficionado debe corresponder perfectamente, ya desde un prin­cipio, a este modelo de comportamiento: para empezar, sólo es necesario estar dispuestos a trabajar dura y constantemente. Si pregonamos pereza y negligencia, conseguiremos fortificar y moldear nuestra personalidad de manera que nuestra actitud obedezca a las cuatro reglas de comportamiento.