El drenaje linfático manual es una forma de masaje que favorece el funcionamiento del sistema linfático, crucial para una marcha eficaz del sistema inmunológico.
Es una técnica de masoterapia que se engloba en el campo de la fisioterapia y en las técnicas de masaje terapéutico. Se puede definir como una serie protocolizada de maniobras manuales muy suaves que, basadas en un profundo estudio de la anatofisiología del sistema linfático, se realizan con el fin de drenar o desplazar la linfa que por cualquier causa patológica se encuentra estancada (véase edema) a territorios linfáticos sanos para su evacuación normal hacia el torrente venoso.
La clave del éxito del drenaje linfático manual está en el drenaje de las proteínas de los edemas linfáticos, que hoy por hoy, no son capaces de drenarse por medios instrumentales (por ejemplo, la presoterapia, que drena sólo líquido intersticial).

El drenaje linfático es una especialidad de masaje que actúa directamente sobre el sistema linfático, responsable de eliminar toxinas y mantener en forma el sistema inmunitario. Su efecto se deja notar sobre la piel porque activa la circulación y mejora la microcirculación. Además, hace frente a la celulitis evitando la retención de líquidos.
La linfa es un líquido transparente y lechoso, rico en células blancas dispuestas a plantar cara a las infecciones motivadas por virus, bacterias u otros procesos que puedan poner en jaque al sistema de defensa.
Esta preciada sustancia circula por el sistema linfático a través de una tupida red de conductos que recorren todo el cuerpo y desembocan en colectores y troncos linfáticos, que finalmente se incorporan al torrente circulatorio. Su misión consiste en aportar oxígeno y nutrientes a las células y recoger de éstas los productos metabólicos de deshecho y las toxinas.
Depura y protege

La circulación linfática está ligada a la sanguínea, aunque a diferencia de la sangre, la linfa circula en una sola dirección; es decir, desde los órganos al corazón. El sistema linfático funciona como aparato de depuración o limpieza, pero también ejerce en calidad de sistema de protección y defensa del propio organismo.
Además, desempeña una función clave en la nutrición de los tejidos; especialmente gracias a su efecto limpiador, que se deja notar sobre la piel. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de los tratamientos estéticos generan un incremento de la irrigación, lo que se traduce en una mejora del aporte nutritivo y de oxígeno sobre el área tratada.
Terapia de lujo El drenaje linfático manual es una terapia de lujo que suma al bienestar corporal que aportan los masajes convencionales su poder para eliminar toxinas y aumentar la respuesta inmunitaria del organismo. Además, está especialmente indicado para preparar los tejidos antes y después de someterse a las distintas intervenciones de cirugía estética.

Se atribuye a los griegos el descubrimiento de los poderes de la llamada sangre blanca. Muchos siglos después llegaron los Vodder, un matrimonio danés de fisioterapéutas, que en los años treinta desarrollaron el Método de Drenaje Linfático (MDL) que presentaron a bombo y platillo en un congreso de salud y belleza de la época.
En un principio, tan sólo un reducido grupo de masajistas y esteticistas siguieron las enseñanzas de los Vodder, pero actualmente es una terapia que goza de un merecido reconocimiento entre la comunidad científica.
En manos de profesionales En estos momentos, su aplicación se debate entre fisioterapeutas de sólida formación y masajistas y esteticistas que han realizado cursos de especialización al respecto. Resulta de vital importancia asesorarse de la capacidad y experiencia del profesional que lo imparte antes de ponerse en sus manos.

En el tejido conjuntivo se produce el intercambio de líquidos a nivel intersticial. El agua, la grasa y las toxinas ejercen presión sobre él y dan lugar a la aparición de la celulitis. Mediante el masaje manual, esta terapia intenta eliminar el estancamiento de líquidos de una forma natural y no invasiva. Sin embargo, se considera un tratamiento anticelulítico a largo plazo que precisa altas dosis de disciplina y paciencia.
Tratamiento multidisciplinar Como afirma el doctor Vázquez Gallego en su libro El Drenaje Línfático Manual, “no es la panacea para solucionar problemas de celulitis, edemas o fragilidad capilar, que generalmente van unidos y nada tienen que ver con la obesidad, sino que son siempre desequilibrios orgánicos y energéticos".
A su juicio, hay que abordar el problema de una forma multidisciplinar para que entren en juego el endocrino, el cirujano estético y vascular, el acupuntor y el linfodrenista especializado en estos trastornos. "Combinando estos tratamiento- puntualiza el doctor Gallego- se logran obtener resultados satisfactorios al cabo de tres años".